“Experiencias vividas...”

Dicen que empiezas a hacerte mayor cuando te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Parece mentira que ya hayan pasado seis años desde aquel septiembre de 2010 cuando llegamos a esta ciudad, con la cabeza llena de sueños y el corazón lleno de dudas. Cada punto de inflexión en la vida supone un momento de crisis, pero la experiencia me permite despojarlo de esta connotación negativa, entendiéndolo como una gran oportunidad para ponernos a prueba, para mejorar personal y profesionalmente, para enfrentar nuestros miedos con nuestras esperanzas
No ha sido todo mérito nuestro, hay que admitirlo, ni tampoco ha sido tan sencillo como nos pueda parecer desde la distancia que dan los meses y luego los años. Desde que trajimos aquí nuestra primera maleta llena de “y sis” y “por si acasos” nunca hemos estado del todo solas. Siempre hemos tenido cerca, gente que nos ha apoyado, comprendido y querido incluso en momentos que no lo hacíamos ni nosotras mismas. Volviendo la vista atrás, no lo habríamos conseguido sin alguien, cada una sabemos quién, a nuestro lado dispuesto a levantarnos cada vez que la situación (no sólo académica) parecía que nos pasaba por encima como un tsunami.
Por ello queremos dar las gracias a las hermanas, por habernos cuidado con cariño todos estos años y, por supuesto, a nuestras familias que, con esfuerzo, nos han dado la oportunidad de cumplir nuestro sueño. Sin darnos cuenta ha llegado el momento de dejar atrás una bonita etapa, donde se han puesto a prueba valores como la tolerancia, el respeto y la amistad para hacer posible la vida en comunidad. Pero no nos vamos con las manos vacías, nos llevamos un precioso recuerdo y, sobre todo, grandes amistades que nos acompañarán el resto del viaje. Ahora toca disfrutar del presente, ilusionarnos con el futuro y enorgullecernos el trabajo bien hecho.

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