Experiencias de una novata: primer cuatrimestre

Empezaba una nueva vida y tenía miedo. Nueva ciudad, nuevas compañías, nuevos estudios y nuevo sitio donde vivir. Elegí esta residencia porque me gustó y porque conocía ya a chicas aquí y poco a poco he llegado a ser feliz en este lugar.
Empezamos el cuatrimestre con novatadas,  que me sirvieron para conocer gente. Al principio íbamos todas las novatas juntas y nos lo pasábamos bien. Recuerdo que en la eucaristía de inicio de curso todo eran palabras bonitas y de unidad y yo esperaba con ansia a que eso se cumpliera. Pasado un tiempo el grupo de las novatas empezó a separarse, quedando grupos de cuatro o cinco personas y un gran grupo mayoritario, pero, aún así, cada una estaba a gusto con las personas que había elegido.
Poco a poco me di cuenta que lo mejor que podía hacer era intentar relacionarnos con las demás chicas. Gracias a la ayuda de algunas veteranas más mayores, a bajar a ver la televisión y a hacer actividades en grupo, al final he logrado ser feliz en la residencia.
Gracias a mis amigas, al grupo de veteranas que nos ha acogido y que nos anima) y a otras tantas veteranas que nos acogen y nos ayudan siempre que pueden. Gracias.
 
(Sara Sendino Cantera)
 

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