Cambios

Desde que somos pequeños, las personas que nos rodean nos van preparando poco a poco para lo que nos espera una vez que crezcamos. Para la universidad, para el trabajo, para crear nuestra propia familia. Toda posible preparación parece inútil cuando de repente te ves acabando el instituto, con cientos de caminos posibles a elegir y con la presión de un puñado de exámenes que van a determinar en gran medida tu futuro. 

En esa época de cambios, estrés y dudas, nos toca a aquellos que hemos decidido empezar una nueva vida fuera de casa, buscar un nuevo hogar. No es una tarea fácil, pero hay veces que la conexión es instantánea, como me ocurrió a mí, que llegué a Valladolid dispuesta a visitar numerosas residencias y descarté la mitad tras pisar esta. Hoy, recién acabado el primer cuatrimestre puedo decir satisfecha que no me equivoqué. En este nuevo hogar he encontrado a un montón de amigas increíbles y me he sentido tan cuidada como en casa; he disfrutado del ambiente de estudio en época de exámenes  y de la fiesta de los fines de semana; he repetido hasta hartarme los días de pizza, pasta o huevos rotos, entre otros; he descubierto los ratos de charlar hasta las tantas. En definitiva, no podría imaginar una mejor forma de comenzar esta nueva aventura.
 
(G. Cabarga)
 

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