Septiembre

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Llegó septiembre y todo lo que ello conlleva. Todas hemos vivido una primera semana intensa, quizá para las más veteranas haya sido otro inicio de curso más, le pese a quién le pese, pero seguro que las nuevas residentes han abierto un pequeño espacio en su memoria para albergar estos días de por vida. A ellas las ha tocado decir adiós a una etapa y abrir las puertas ante una nueva que promete ser mejor a todos los niveles.
 
Tras el inexorable dramatismo de las lágrimas y las inseguridades del primer día, exponencialmente ha cambiado la expresión en sus rostros. En esta primera semana han sembrado las raíces en el sustrato de esta magnífica etapa que es la vida universitaria, cuyo valor se multiplica al vivir en una residencia, sin lugar a dudas. En este lugar, al que acabas considerando como un segundo hogar, encuentras todo lo que puedes necesitar. El más importante valor que una persona puede atesorar es la amistad, y yo me atrevo a decir sin cavilaciones que en esta residencia he tenido la suerte de forjar amistades de las que duran toda la vida.
 
En este nuevo curso deseo a todas mis compañeras lo mejor, a nivel académico y personal, pero sobre todo a las pequeñas “novatas”. Como la suerte es para los mediocres, debemos alcanzar nuestros objetivos a partir del esfuerzo, la constancia, el apoyo mutuo, el buen ambiente y el compañerismo, factores que se respiran cada día en nuestra residencia. Pero desde luego, no todo va a ser estudiar, por supuesto cabe disfrutar hasta la más mínima experiencia de esta etapa.
Buen curso y mucho ánimo a todas.
 
(A.M.A)
  
 

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