Al ir terminando el curso...

El pasado 10 de mayo celebramos la fiesta de fin de curso, antes de entrar en la dinámica de los exámenes. Compartimos la Eucaristía, y después cena  y fiesta.

Un final de etapa es ocasión para echar la vista atrás, y pensar en las lecciones que una se lleva. Es lo que han hecho dos de las residentes, en distintas etapas de su paso por la residencia.

Al comienzo de la misa, Beatriz Dávila, tomando el relevo de las que se van, decía:

Hoy, 10 de mayo, volvemos a reunirnos en esta capilla para celebrar un día que para muchas, es especial.
Algunas no sólo acabáis la universidad, sino que también, comenzáis vuestra vida profesional; sin embargo, a otras como a mí, nos toca hacer frente a aquel relevo que nos disteis al llegar, el mismo que año tras año entre novatas, no tan novatas y veteranas, se va dando.
El camino hacia nuestro destino es largo en la medida en que nosotras nos lo propongamos, sin embargo, la posibilidad de realizar lo que nos proponemos, hace que ese camino sea interesante y valga la pena recorrerlo. 
Hoy estamos junto a aquellas personas con las que hemos convivido día y noche y, con los que hemos compartido ruido, nervios, alegría, diversión…
Os invito, con los brazos abiertos, a celebrar esta misa en la que todas nosotras,  veteranas y nuevas,  no dejemos nunca de ser reflejo de honradez, educación y honestidad. Es mi mejor deseo para todas en esta etapa final de curso.
 
Un poco más adelante, Beatriz Santiuste, una de las que termina, decía:
 
Hoy, es un día importante, no sólo porque sea la fiesta de la residencia, sino  porque te paras a pensar en que ya casi se ha pasado el curso.
En tu primer año, a estas alturas, estás deseando que el curso se acabe para descansar y volver a estar con tus más allegados. Pero en tu último año esto no es así ya que supone tener que decir adiós, o mejor dicho, un hasta luego a personas  con las que has convivido durante mucho tiempo y que son muy importantes para ti.
Cuando llegas a la residencia, comienzas no estando muy agusto y mucho más cuando llegan los primeros exámenes  con la presión que suponen, haciendo que te plantees  dejar todo, como fue mi caso. Pero un día te despiertas y encuentras ante tu último año. Un año que va a suponer  el fin de una etapa de tu vida. Una etapa que ha sido maravillosa gracias a las amigas, Hnas. y todas esas personas que han hecho que  te sientas como en casa. Gracias a esas personas que han sido tu familia durante todo este tiempo, con las que has compartido risas y lágrimas, y que te han alegrado el día cuando no te encontrabas bien.
Por último, gracias a nuestras familias por darnos la oportunidad, que no todo el mundo puede permitirse; por apoyarnos y por creer en nosotras.
Espero que en la nueva etapa que comience me encuentre con personas tan maravillosas como vosotras.
“El lugar que amamos ése en nuestro hogar; un hogar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones”.
 

 

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