¿Qué es para mí ser cofrade?

Para mi ser cofrade es algo más que ponerme un capuchón y procesionar por las calles de Burgos, para mi ser cofrade es acompañar a Jesús en el camino hacia la cruz, (ya que mi cofradía procesiona con la imagen de Jesús con la cruz acuesta); es un camino duro, en ese largo camino intento abstraerme de todo el mundo que se agolpa en las aceras de la ciudad, expectantes a que pase el Cristo, y mientras que la gente espera yo hago oración y penitencia ya que es un camino largo; muchas horas en la calle, de pie, con el incomodo capuchón que apenas te deja ver y sin olvidar el frío de Burgos que te atraviesa los huesos pero ¿Qué es eso en comparación con el calvario que tuvo que pasar Jesús hasta llegar a la cruz?.
 
Es importante destacar que ser cofrade es una actitud y se es todo el año, aunque solo sea visto una semana. Porque a Jesús se le debe acompañar y te tienes que dejar ser acompañado por Él durante todo el año.
Porque ser cofrade es algo más que ponerse un capuchón.
 
MªLuisa Almansa 
 
 
Poema del Cristo Chamarilero
 
Llegó el Jueves Santo, al fin llegó,
y mi procesión ya lista me espera.
Quieren cumplir con fe y tradición,
los cofrades, su secular tarea.
El sepulcral silencio de la calle
expectante por si el milagro llega:
el de poder verme llevado a hombros
por las calles antañonas de Vega.
 Suene el redoble al final de la tarde
y un lamento hecho oración en corneta,
vibre el alma y calle la lengua
cuando mi silueta cruce esta puerta.
Alumbra, nazareno, con tu luz
el camino en el que mi sangre queda.
Quiero ver el fervor del corazón
que al pasar su humilde oración me eleva.
Muéstrame a ese hijo mío enfermo,
que a mis plantas su plegaria llega
que hoy he salido de éste, mi templo,
para darle amor, caricias, mi entrega.
Quiero ver a esa madre con su hijo
que al contemplarme a rezar le enseña
y un padrenuestro sentido y querido
en el viento de la noche vuela.
Guíame hasta el que la soledad padece,
que el calor de mi mirada sienta.
Siempre he estado y estaré a vuestro lado.
Ésta ha sido y será mi promesa.
Quiero que en las aguas del Arlanzón
se refleje de mi cruz su silueta
como reflejo del amor que profeso
a los que en sus orillas me contemplan
Y que en el arco de Santa María,
cuando se postren ante Mí sus piedras
y griten: “Viva Nuestro Padre Jesús”,
se haga voz la oración chamarilera.
Sácame, costalero, sácame.
Quiero que Burgos entero me vea
pues Yo soy el Cristo Chamarilero
y hoy he de bendecir esta tierra.
 
Juan José Estalayo Rodríguez                  
 

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